Cepillado de Dientes

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Antes la saliva de las personas era alcalina con un pH entre 7,2 y 7,5. Hoy en día generalmente es ligeramente ácida con niveles de pH por debajo de los 7, lo cuál es definitivamente insalubre. Estos valores de pH reflejan la acidificación continua de nuestro organismo, que elimina el sarro ácido por las encías o aún por medio de la saliva.

Las consecuencias son conocidas:

  • 
Caries, paradontósis,
  • lengua sucia
  • Gargantas flemáticas
  • Excreción por medio de las amígdalas.

Apoyamos estas excreciones con atención básica de boca y dientes. Además de las gárgaras y el enjuague básico de nuestra mucosa sugerimos limpiar los dientes de una manera básica. Para ello vertimos un poco de sales de baño MeineBase al cepillarnos los dientes en la mañana y en la noche en un cepillo húmedo y cepillamos con ello cuidadosamente nuestros dientes y encías.

Cepillamos los dientes superiores con un ligero giro de la mano de arriba hacia abajo y con suave movimiento de los dientes inferiores de abajo hacia arriba. Es mejor cepillar los dientes suave y largo que breve y fuerte. Nuestras encías se han vuelto demasiado sensibles como para que las torturemos drásticamente.

La sal básica no sólo limpia los dientes y los intersticios dentales sino que con el tiempo elimina las escorias existentes en las encías así como el agua usada para diluirlas. De esa manera las encías se vuelven a endurecer. Ante todo desaparece a la larga el sarro y no se vuelve a formar.