Acidificantes

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Con frecuencia, los ácidos, toxinas y todas las posibles sustancias nocivas engañan a nuestros sentidos, a nuestro entendimiento y a nuestro organismo, y originan una sensación que resulta casi imperceptible al olfato, a la lengua o a la zona de la boca y la garganta, y no nos percatamos de que este picor es una etapa previa del dolor.
Tenemos que saber que el picor es producido por pequeñas cantidades de ácidos y sustancias nocivas, como es el caso por ejemplo con la neurodermitis. Tenemos que saber también que las grandes cantidades de ácidos y toxinas causan dolor, como es el caso por ejemplo con el reuma o la gota.
Los conocidos estimulantes pueden considerarse sobre todo acidificantes. Así, el café auténtico contiene ácido tánico. Los dulces forman ácido acético en el cuerpo. La carne de cerdo forma ácido sulfúrico. La carne muscular forma generalmente ácido úrico. Si la carne está ahumada contiene además ácido nítrico. El cacao contiene ácido oxálico, y el vino, ácido tánico y sulfúrico.
El carácter nocivo de estos acidificantes es una cuestión de cantidad. Si no se abusa de los mismos, y al contrario, si se consumen sustancias minerales abundantes, compensadas diariamente con algunas cucharadas pequeñas o grandes de WurzelKraft, se eliminan todos los ácidos a través de los riñones.
Posteriormente dejan de formarse en el cuerpo depósitos y secreciones desagradables. Como formula el Dr. h. c.  Jentschura, se puede „disfrutar compensativamente“.
Otra medida auxiliar para no sufrir daños por el consumo de estimulantes acidificantes es la lixiviación básica compensadora de estos ácidos y toxinas mediante aplicaciones básicas eficaces, inhalaciones básicas, baños de pies y completos, frotamientos y masajes básicos, MediasBásicas y MangasBásicas, vendajes básicos, etc.
Sin embargo, los acidificantes propiamente dichos son los denominados halógenos, o sea, elementos como el cloro, azufre, nitrógeno, carbono y fósforo. Estos elementos forman el ácido fosfórico y sulfúrico, así como el ácido hidroclórico, carbónico, nítrico, etc., aunque naturalmente no sólo forman estos ácidos inorgánicos, sino también los orgánicos, como los ácidos fórmicos, el ácido láctico, el ácido fólico, etc.