Protégete naturalmente contra el cáncer de mama

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En general, se debe considerar al cáncer como una ” crisis energética ” , provocada por una pérdida de energía.
Estas crisis energéticas se presentan con más frecuencia en la actualidad. Las más conocidas son, con toda seguridad, las sobrecargas energéticas provocadas por ondas técnicas, como las emitidas por computadoras, microondas, radares, radios, desgastes nucleares, etc. Hoy en día, a todo esto ya se le conoce como el ” electrosmog ” de las muchas ondas y frecuencias técnicas.
Una crisis energética severa la representa la consunción nuclear, que extrae las fuerzas vitales del cuerpo. El concepto ” radiación nuclear ” no es más que un completo malentendido. Los científicos no tienen la menor idea de lo que son llamados ” elementos combustibles nucleares quemados”. Por lo que a su estructura atómica respecta, son átomos de urano “femeninos” a los que se les robó su energía masculina-expansiva. Éstos consumen con una intensidad verdaderamente terrible toda la vida de la materia sana existente y, de esta manera, debilitan la estructura da la materia en muchos kilómetros a la redonda de donde se encuentren. Extraen tanto de la materia viva como de la supuestamente muerta, la energía expansiva dextrógira que les ha sido robada, es decir, que se ha “obtenido ” de ellos en la planta nuclear. No existe la radiación nuclear. Sólo existe la consunción nuclear. Es esta consunción la que hace que se vuelvan porosos los más gruesos tubos en las plantas nucleares y que desmorone el más grueso concreto. La estrutura atómica de regiones y comarcas enteras se volverá también porosa y provocará grandes grietas y hundimientos en la corteza terrestre. Todo esto puede ocurrir y ocurrirá tan sólo porque nuestros científicos entienden todo, menos la verdadera esencia de la naturaleza y la materia.

Otras crisis energéticas son los innumerables y graves confictos anímicos, tan frecuentes en nuestros días. Complejos de inferioridad, crisis existenciales, presión ocasionada por la competencia, conflictos sexuales, etc. desembocan en crisis energéticas, que con frecuencia se expresan en forma de cáncer.

El cuerpo reacciona al défcit energético formando tumores. El valor energético del tumor corresponde al valor subjetivo de la pérdida sufrida. Por ser el cáncer el resultado de un déficit energético, lógicamente no existen sustancias cancerígenas materiales. El fracaso y la falta de éxito de la investigación y la terapia contra el cáncer es consecuencia forzosa del planteamiento erróneo sobre esta enfermedad.

Existen también muchas sustancias que emiten radiaciones dañinas de consunción que pueden provocar crisis energéticas, porque emiten, o más bien, consumen, en la misma frecuencia que las ondas del cáncer, como lo investigó el ingeniero e inventor Paul Schmidt. Esto vale tanto para la carne y los embutidos, como para el tabaco, el cloro y el asbesto. Otra posible causa de crisis energéticas son los transtornos cósmicos o kármicos.

La curación de las enfermedades nunca puede darse a través de la eliminación de los síntomas, aun cuando ésta puede parecer muy impresionante a corto plazo para el enfermo. La moderna terapia contra el cáncer es un buen ejemplo de ello.

La curación de las enfermedades sólo puede consistir en conducir al enfermo de su crisis material o energética a la situación de bienestar deseada. También liberar al enfermo de venenos y parásitos por medio de su expulsión o del fortalecimiento de sus defensas puede considerarse como curación.

La curación consiste siempre en la recuperación de un equilibrio perdido, gracias a una sobrecompensación llevada a cabo durante un tiempo limitado. Porque la curación requiere, por principio, de un tiempo determinado, ni más ni menos.

Existen muchas compensaciones, o curaciones, de este tipo. A la crisis se le responde con una situación de bienestar. La contaminación se cura con depuración; el abasto insuficiente, con un abasto excesivo de sustancias vitales con WurzelKraft. Las pérdidas de naturaleza anímica, sexual energética o material requieren de un sustituto adecuado. El envenenamiento requiere un desenvenenamiento; la infección, de una desinfección.

En la quimioterapia aplicada a los enfermos de cáncer hay un dramático ataque de veneno, que supuestamente está dirigido en primer lugar a las células cancerosas, naturalmente no ataca sólo a las células enfermas, sino a la totalidad de las células de quien recibe la quimioterapia. En el momento del ataque, la química del cuerpo así amenazada moviliza al frente de batalla a todos sus recursos con que cuenta su potencial de neutralización, empezando por los minerales del cuero cabelludo.

Por eso aconsejamos que antes de cada sesión de quimioterapia se ingieran grandes cantidades de minerales ricos en energía contenidos en WurzelKraft y que también se cambie a tiempo a un régimen vegetariano integral. Desgraciadamente, los hospitales están a miles de kilómetros de distancia de estas medidas preventivas.

El primer paso es el envenenamiento de las células a través de la citostática, con la posible consecuencia de la caída del cabello. La segunda etapa de las reacciones de la química del cuerpo es la muerte masiva tanto de las células cancerosas como de las células sanas. Esta muerte celular se metaboliza en ácido úrico y urea. Así, a esta ola de veneno sigue otra ola de urea y ácido úrico, que tiene que ser también neutralizada. Muchos pacientes de quimioterapia pierden el cabello a consecuencia de esta segunda ola de veneno y ácido.

Por lo general, los potenciales de neutralización de que dispone el cuerpo se agotan rápidamente debido a la muerte celular y las conseguintes olas de ácido úrico y urea. Ahora, el ácido úrico ataca directamente el sistema vascular, que de esta menera entra en estado de emergencia por la pérdida de densidad y elasticidad, necesita grandes cantidades de colesterol para recuperarlas.

Lógicamente, el paciente de quimioterapia observa, después de la primera ola de venenos y la consiguinte ola de ácido úrico y urea, que sus niveles de colesterol aumentan drásticamente después de un tiempo. Y este hecho no debe considerarse como signo de enfermedad, sino como un recurso absolutamente sensato del cuerpo. Por eso sería muy importante que a toda quimioterapia la precediera una abundante ingestión de minerales ricos en energía, complementada con un alimenticio régimen vegetariano integral.

Se deben evitar todas las fuentes de ácidos. Una higiene corporal alcalina con sales de baño alcalinas minerales MeineBase ayudará también a eliminar un gran número de venenos. Durante una o dos semanas habrán de tomarse muchos jugos de verduras, agua sin gas y fortalecerse con WurzelKraft para después intentar la disolución de impurezas y los venenos mediante la ingenstión de tés de hierbas como el 7×7. Se ha de comenzar con una o dos tazas de té al día, a la vez que se incrementa el consumo de minerales omnimoleculares con WurzelKraft. Con frecuencia, el té señala dónde se encuentran los depósitos de venenos, porque estas partes empiezan a doler de inmediato. Habrá entonces que aplicarles compresas alcalinas con MeineBase, para depurar de manera local y dirigida.

La aplicación del oxígeno se considera de extrema importancia en el combate al cáncer . Nuestro sistema inmunologico responde mejor una ver que nuestro cuerpo esté bien oxigenado porque ayuda a detectar y destruir celulas anormales. Incluso se recomienda muchísimo las terapias de oxígeno en todas las etapas de tal enferdemad o simplesmente usarla como medida de prevención. MiraVera es ideal para oxigenar el cuerpo por medio de la piel.